Un camino sinuoso hacia la recuperación en América Latina y el Caribe

Un camino sinuoso hacia la recuperación en América Latina y el Caribe

Por Alejandro WernerAnna Ivanova y Takuji Komatsuzaki | Febrero 8, 2021

Las economías de América Latina y el Caribe comenzaron a revertir la devastación económica inicial que dejó la COVID-19 a comienzos de 2020. Pero el recrudecimiento de la pandemia a finales de ese año amenaza con frustrar una recuperación que ya es desigual y con agravar los enormes costos sociales y humanos.

Tras la fuerte contracción en el segundo trimestre del año pasado, la veloz recuperación en el tercer trimestre superó las expectativas en algunas de las economías más grandes, como Brasil, Perú y Argentina. La manufactura se recuperó más rápido que los servicios. Las exportaciones netas han retornado a los niveles previos a la crisis, pero el consumo y la inversión están rezagados.

 

Los indicadores anticipados, como la producción industrial y las ventas minoristas, señalaban a que el repunte habría continuado en el último trimestre de 2020, impulsado por un considerable estímulo fiscal, condiciones financieras internacionales favorables y la resiliencia y adaptación de los agentes económicos ante la nueva realidad. El FMI revisó al alza su pronóstico de 2020 para la región, de -8,1 por ciento a -7,4 por ciento.


Recrudecimiento de la pandemia

No obstante, esta recuperación que ya de por sí era desigual se ha visto amenazada por el reciente recrudecimiento de la pandemia y la reintroducción de medidas de contención más estrictas en algunos países, así como por las repercusiones de la desaceleración de la economía mundial. Las cifras de nuevas infecciones y muertes han aumentado en los últimos dos meses en América del Sur y América Central, si bien se notan indicios de estabilización más recientemente. Los sistemas de salud se encuentran bajo intensa presión en muchos países y la intensidad con la que se realizan las pruebas de detección sigue siendo baja en comparación con la de las economías avanzadas y otras economías emergentes, pese a ciertas mejoras registradas desde agosto.

Pese a esta situación, hemos elevado a 4,1 por ciento nuestro pronóstico de crecimiento regional para 2021 (de 3,6 por ciento en octubre), en vista de los resultados más sólidos de lo previsto en 2020, la expectativa de que se amplíen las campañas de vacunación, las mejores perspectivas de crecimiento para Estados Unidos y el aumento de los precios de algunas materias primas. Se espera que el crecimiento se acelere más adelante en el año.


Riesgos para la recuperación

Los costos sociales y humanos de la pandemia han sido enormes, y hacen que se cierna un gran sombra este pronóstico. Se estima que cerca de 17 millones de personas han entrado en una situación de pobreza. El empleo permanece por debajo de los niveles previos a la crisis y es probable que la desigualdad haya aumentado en la mayoría de los países. Más de 18 millones de personas han sido infectadas, y la cifra de muertos asciende a medio millón.

La incapacidad para contener las nuevas infecciones, la imposición de nuevos confinamientos y el consiguiente cambio de comportamiento de la gente supondrán, en suma, un lastre para el crecimiento. Una recuperación más débil en los mercados laborales infligiría un daño social más permanente. Un cambio repentino en la actitud de los inversionistas internacionales podría generar presiones sobre los países que adolecen vulnerabilidades fiscales y externas. Por el lado positivo, la eficacia de las campañas de vacunación y contención de la pandemia, que cuentan con el firme compromiso de la mayoría de los países, y un apoyo fiscal adicional, sentarían las condiciones para una recuperación más rápida.


Recuperación a distintos ritmos

El pronóstico agregado oculta importantes diferencias entre los países. El crecimiento para este año ha sido revisado al alza en Brasil, México, Chile, Colombia y Perú, pero a la baja en la región del Caribe, de 4 por ciento a 2,4 por ciento, dado que la reanudación de las actividades de viajes y turismo, vitales para la región, ha tardado mucho más de lo previsto.

 

América Central se ha visto apuntalada por las cuantiosas remesas, el aumento de los precios de los alimentos y un eficaz apoyo mediante políticas. América Central y el Caribe se enfrentan al riesgo adicional de los desastres naturales, evidenciado por la devastación causada por los huracanes Eta e Iota el pasado mes de noviembre.

 

No obstante, la plena recuperación está aún muy distante. Según el pronóstico, el producto de la región retornará a los niveles previos a la pandemia apenas en 2023, y el PIB per cápita lo hará en 2025, es decir, más tarde que otras regiones del mundo. La crisis ha repercutido desproporcionadamente en el empleo, y las pérdidas se han concentrado sobre todo en las mujeres, los jóvenes y los trabajadores informales y menos cualificados, y los indicadores sociales están dando cuenta de ello.


Cómo encontrar espacio

Ante todas las incertidumbres, la primera prioridad de los países debería ser garantizar una dotación adecuada de recursos para los sistemas sanitarios, incluidas la vacunación y las pruebas. La segunda, seguir apoyando a los sectores vulnerables más afectados por la pandemia y afianzar la recuperación que hasta ahora es incierta. Retirar demasiado apoyo fiscal demasiado pronto pondría en peligro estos objetivos. Los países que cuentan con margen en sus presupuestos para gastar más deben seguir brindando apoyo a sus economías y focalizarlo mejor, lo cual sin duda acelerará la recuperación. Los países con capacidad limitada de gasto deben priorizar el respaldo a la salud y los hogares.

Los países pueden hacer más espacio para gasto en los presupuestos restringidos si son capaces de demostrar un compromiso para aplicar políticas fiscales creíbles y sostenibles a mediano plazo una vez que haya concluido la pandemia. El actual entorno de tasas de interés bajas hace pensar que quizá se haya subestimado el «espacio fiscal», sobre todo en las economías mas grandes, donde los pagos de intereses se encuentran en niveles bajos pese a notables aumentos de la deuda como porcentaje del PIB.

En los países en los que las expectativas inflacionarias están bien ancladas, se debe seguir respaldando la política fiscal con una política monetaria expansiva. Las políticas en el sector financiero deben seguir facilitando el apoyo a la liquidez del sector empresarial, procurando que ese apoyo esté mejor focalizado pero sin comprometer la estabilidad financiera.

La pandemia asestó un golpe más duro a América Latina y el Caribe debido a las muchas fragilidades estructurales inherentes de la región (por ejemplo, más trabajadores en sectores que requieren proximidad física y menos en sectores que admiten el teletrabajo). En función de su población, la región ha pagado una fuerte factura en términos de infecciones y muertes. El FMI ha estado apoyando a América Latina y el Caribe con asesoramiento en materia de políticas, asistencia técnica y financiamiento, y ha proporcionado más de USD 66.000 millones a 21 países, incluidas líneas de crédito contingentes. Esto representa más de dos tercios del apoyo de liquidez de emergencia prestado por el FMI a escala mundial. Estamos preparados para seguir ayudando.

Fuente: https://blog-dialogoafondo.imf.org/?p=14993

¿Covid19 acaba de desbloquear la transformación digital en la agricultura?

¿Covid19 acaba de desbloquear la transformación digital en la agricultura?

Por Nathan Were | Febrero 8, 2021

Desde pedidos de insumos hasta servicios de extensión agrícola, distribución y ventas, las soluciones digitales han ayudado a los agricultores de todo el continente a permanecer en la agricultura a pesar de las estrictas medidas de bloqueo para lidiar con Covid19. La pandemia ha tenido una gran interrupción en las cadenas de suministro en las principales cadenas de valor y, en la mayoría de los casos, afectó no solo la producción y la productividad, sino que dificultó el comercio, ya que las prácticas tradicionales del mercado, los viajes se han alterado debido a las medidas de distanciamiento social para evitar el hacinamiento que alimenta la propagación del virus. En medio de esta crisis, los desarrolladores han tenido la oportunidad de presentar soluciones digitales para abordar las necesidades de los actores de la cadena de valor en las cadenas de valor de los principales cultivos.

Cuando se hizo difícil viajar físicamente a una tienda de insumos para comprar insumos e implementos agrícolas, los agricultores cambiaron a plataformas en línea para solicitarlos, realizar pagos mediante dinero móvil y recibir los insumos en su finca a través de empresas de logística móviles. De manera similar, cuando se vieron afectados por una plaga o enfermedad, los agricultores recurrieron a plataformas digitales para acceder a servicios de extensión electrónica, ya sea a través de líneas gratuitas para buscar asesoramiento de agrónomos o utilizar numerosas aplicaciones interactivas que permiten a los agricultores compartir información sobre una plaga o enfermedad en particular, incluidas fotos. del cultivo afectado a los expertos y reciba retroalimentación instantánea sobre la naturaleza de la enfermedad y las opciones de productos fitosanitarios a utilizar y cómo aplicarlos. En el momento de la cosecha, los agricultores también han aprovechado varias opciones del mercado digital para comercializar sus productos y conectarse con los compradores, organizar la entrega, con pagos realizados con dinero móvil.

La pandemia podría habernos ayudado a resolver lo que ha fallado durante muchos años. Varias aplicaciones digitales en la agricultura han recibido una tracción muy limitada ya que las tasas de adopción entre los agricultores han sido generalmente bajas. Esto se debe en parte a que los agricultores prefieren la interacción física, pero también a que tienen un conocimiento limitado sobre cómo utilizar estas plataformas; baja penetración de teléfonos inteligentes, alto costo de datos y cobertura móviles limitada, entre otros.

Según GSMA, la asociación de operadores de redes móviles, hay ahora más de 3.500 millones de suscriptores de Internet móvil en todo el mundo, lo que representa el 47% de la población mundial. Sin embargo, la adopción no ha sido equitativa, con la adopción de Internet móvil actualmente en el 24 por ciento en África subsahariana. La región también representa el 40% de la población mundial no cubierta por una red de banda ancha móvil.

Aún no está claro cuánto durará la situación actual, pero sabemos que podrían pasar varios años antes de que la vida vuelva a ser lo que era antes de la pandemia. Si este es el caso, entonces significa que tenemos que encontrar la manera de mantener la producción de alimentos, centrándonos especialmente en las familias de pequeños agricultores que representan casi el 75% de la producción mundial de alimentos. La tecnología y las soluciones digitales serán una parte integral de la construcción de una producción alimentaria sostenible; de ​​lo contrario, los países no solo tendrán que afrontar la pandemia sino también la crisis alimentaria. Ahora que las soluciones digitales han demostrado que pueden mantener a los agricultores en los huertos y ayudar a limitar los movimientos y lograr el distanciamiento social para reducir la propagación del virus, es importante que los gobiernos trabajen para construir un ecosistema que impulse la adopción y el uso de estas plataformas. A corto plazo, esto puede requerir la suspensión de impuestos en las plataformas de redes sociales que se están convirtiendo en fuentes importantes de información de mercado para los agricultores, eliminar los impuestos sobre los teléfonos inteligentes de bajo costo, eliminar los impuestos sobre los pagos al por mayor para facilitar el trabajo de persona a persona, de persona a empresa y de negocio. a pagos personales; proporcionar incentivos fiscales a las empresas de telecomunicaciones para mejorar la cobertura de la red en las zonas rurales y desplegar algunos de los recursos de estímulo a las telecomunicaciones para mejorar la infraestructura rural, la conectividad y la creación de capacidad de los agricultores sobre cómo utilizar las plataformas de dinero móvil y otras plataformas digitales. Esta podría ser la mejor oportunidad que tenemos para digitalizar las cadenas de valor y avanzar hacia la formalización del sector agrícola.

Fuente: https://www.bouldermft.org/blog/2021/02/08/p30-spa/