Qué implica la incertidumbre mundial sostenida

Qué implica la incertidumbre mundial sostenida

Por Ahir HitesNicholas Bloom y Davide Furceri

La incertidumbre mundial alcanzó un nivel sin precedentes al comienzo del brote de COVID-19 y sigue siendo elevada. El índice de incertidumbre mundial —un indicador trimestral de la incertidumbre mundial en torno a la economía y las políticas que abarca 143 países— muestra que, aunque la incertidumbre ha disminuido en torno a un 60% desde el máximo observado al inicio de la pandemia de COVID-19 en el primer trimestre de 2020, sigue estando aproximadamente un 50% por encima de su promedio histórico entre 1996 y 2010.



¿Qué factores impulsan la incertidumbre mundial?  

El crecimiento económico de las principales economías de importancia sistémica, como son las de Estados Unidos y la Unión Europea, es un factor impulsor fundamental de la actividad económica en el resto del mundo. ¿Es este también el caso cuando se trata de la incertidumbre mundial? Por ejemplo, dado el mayor grado de interdependencia entre países, ¿puede esperarse que la incertidumbre de las elecciones en Estados Unidos, el Brexit o las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos se propague y afecte a la incertidumbre en otros países?

Para responder a esta pregunta, hemos creado un índice que mide el grado de los «efectos secundarios de la incertidumbre» en las principales economías de importancia sistémica —los países del Grupo de los Siete (G-7) y China— sobre el resto del mundo. En concreto, para identificar los efectos secundarios de la incertidumbre en economías de importancia sistémica recurrimos a la minería de textos de los informes de países de la Economist Intelligence Unit, que abarcan 143 países desde el primer trimestre de 1996 hasta el cuarto trimestre de 2020.

Para medir los efectos secundarios de la incertidumbre en cada una de las economías de importancia sistémica utilizamos la frecuencia con la que se menciona la palabra «incertidumbre» en los informes cerca de una palabra relacionada con el país respectivo cuya economía tiene importancia sistémica. En concreto, para cada país y trimestre, buscamos en los informes de países las palabras «incierto», «incertidumbre» e «incertidumbres» que aparecían cerca de palabras relacionadas con cada país. Las palabras específicas de los países incluyen el nombre del país, el nombre de los presidentes, el nombre del banco central, el nombre de los gobernadores de los bancos centrales y grandes acontecimientos seleccionados de los países (tales como el Brexit).

Para que el indicador pueda compararse entre países, modificamos la escala de los recuentos brutos según el número total de palabras de cada informe. Un incremento en el índice significa que la incertidumbre está aumentando, y viceversa.

Nuestros resultados ponen de manifiesto dos hechos principales:

Primero: Sí, la incertidumbre en las economías de importancia sistémica tiene importancia para la incertidumbre en todo el mundo.

Segundo: Solo la incertidumbre en Estados Unidos y el Reino Unido tiene efectos secundarios significativos, mientras que la incertidumbre en otras economías de importancia sistémica, en promedio, tiene escasos efectos secundarios a escala mundial.

Empezando por Estados Unidos, el siguiente gráfico muestra el promedio mundial (sin Estados Unidos) de la relación entre la incertidumbre relacionada con Estados Unidos y la incertidumbre general. Muestra que la incertidumbre relacionada con Estados Unidos ha sido una fuente principal de incertidumbre en todo el mundo en las últimas décadas.

Por ejemplo, durante el período 2001–03, la incertidumbre relacionada con Estados Unidos contribuyó a aproximadamente el 8% de la incertidumbre en otros países, en torno al 23% del aumento de la incertidumbre mundial desde la mediana histórica. En los últimos 4 años, la incertidumbre relacionada con Estados Unidos ha contribuido en torno al 13% de la incertidumbre en otros países, con máximos de alrededor del 30%, y aproximadamente el 20% del aumento en la incertidumbre mundial desde la mediana histórica.



La incertidumbre relacionada con las negociaciones del Brexit entre el Reino Unido y la Unión Europea también ha tenido importantes efectos secundarios a escala mundial en los últimos 4 años, con un máximo de más del 30% y una contribución de aproximadamente el 11% del aumento en la incertidumbre mundial durante este período.

Por último, la relación entre la incertidumbre relacionada con otros países de importancia sistémica y la incertidumbre general muestra que la incertidumbre en Canadá, China, Francia, Alemania, Italia y Japón en conjunto tiene escasos efectos secundarios sobre el resto del mundo. Una excepción en los últimos años es China, aunque la mayor parte de la incertidumbre relacionada con este país se debe a las tensiones comerciales con Estados Unidos. Dicho esto, mientras la incertidumbre de otras economías de importancia sistémica tiene escasos efectos secundarios a escala mundial, sí que tiene importantes efectos regionales, como por ejemplo Alemania para las demás economías europeas y China y Japón para varias economías asiáticas.



Fuentehttps://blog-dialogoafondo.imf.org/?p=14894

Pese a panorama, las fintech ven con optimismo el 2021

Pese al panorama, las fintech ven con optimismo el 2021

Aunque diversas ramas de la economía resultaron afectadas, los servicios financieros digitales salieron bien parados. En la última parte del 2020 hubo señales que quitaron el nerviosismo a la industria.


Fernando Gutiérrez
Foto: Shutterstock

El oscuro panorama que se prevé en los meses siguientes en distintos sectores de la economía no hace temblar al ecosistema fintech, al contrario, para éste el escenario es favorable debido a señales que tuvo durante el 2020.

Participantes del ecosistema fintech coincidieron en que si bien la pandemia del coronavirus ha golpeado distintas ramas de la economía, los servicios financieros digitales salieron bien parados y aseguraron que, aunque el 2021 conlleva retos como el regulatorio, se vivirá una etapa de dinamismo y de una ampliación de servicios de las plataformas que se han consolidado en el mercado mexicano.

“Las órdenes de confinamiento, restricciones de movilidad, el miedo a contagiarse ha hecho que realmente se haya acelerado la adopción por parte del consumidor de esos servicios financieros digitales y gran parte de las soluciones fintech giran alrededor de las tecnologías digitales”, detalló en entrevista Andrés Fontao, cofundador de la aceleradora Finnovista.

En la última parte del 2020 hubo señales que hicieron que el ecosistema se quitara el nerviosismo previo al 2021.

Dos plataformas ya consolidadas en el mercado, Bitso y Albo, hicieron anuncios importantes respecto al levantamiento de capital de riesgo.

En el caso de Bitso, la plataforma de intercambio de activos virtuales, anunció un levantamiento de capital por 62 millones de dólares en una ronda de inversión liderada por Kaszek Ventures y QED Inverstors, que será utilizado para su expansión en América Latina.

Por su parte, Albo, la plataforma que opera un producto de débito por medio de su aplicación y una tarjeta física, anunció el cierre de una ronda de inversión serie B por 45 millones de dólares, liderada por fondos como Valar Ventures, Mountain Nazca y Greyhound Capital, lo cual servirá para ampliar su base de clientes, actualmente de 500,000 usuarios, así como introducir nuevos productos como el crédito.

“Los inversionistas están viendo un mercado ávido de estas necesidades fintech, hay muchos ejemplos de cómo la sociedad en México busca alternativas a la banca tradicional (…) a Albo, los inversionistas la ven como una plataforma que está dominando, con tanta fortaleza en el mercado, que quieren apostar al caballo ganador y confían en que construiremos el banco más grande que se haya visto México”, dijo Ángel Sahagún, fundador de Albo.

La fintech Konfío, enfocada en atender con crédito a las pequeñas y medianas empresas, anunció la adquisición de la empresa mexicana de software Gestionix para mejorar sus operatividad.

“Estas tres transacciones son señales que el tema fintech llegó para quedarse. Antes eran pequeñas apuestas, pequeñas inversiones para testear, para validar los modelos de negocio de las startups, para ver qué tan serio iba el regulador, si el consumidor iba a adoptar las soluciones fintech. Pero solamente con esas tres transacciones creo que la señal del mercado es que el ecosistema fintech está aquí y va a detonar en el buen sentido”, detalló Fontao.

Aunque en el 2020 se esperaba que el tema regulatorio tuviera un mayor avance respecto a las autorizaciones, existen 80 expedientes que están a la espera de ser resueltos para saber si procede su autorización bajo la Ley Fintech, esto no es un obstáculo que ponga nervioso al ecosistema, pues los retos se centrarán en cómo levantar más capital, especialmente de fondos mexicanos, según Andrés Fontao.

El 2021 será una nueva era, pasaremos del ecosistema fintech 1.0 al fintech 2.0, de adopción exponencial por parte del consumidor, inversión significante y relevante por parte del inversionista de capital de riesgo”, comentó el representante de Finnovista.

En marzo del 2018, se promulgó la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera, la cual busca regular la operación de dos tipos de plataformas como las instituciones de Fondos de Pago Electrónico o Financiamiento Colectivo.

Fuente: https://www.eleconomista.com.mx/sectorfinanciero/Pese-a-panorama-las-fintech-ven-con-optimismo-el-2021-20210103-0033.html