¿Cuál puede ser el rol de la tecnología durante el proceso de recuperación económica de las MYPES en Latinoamérica?

¿Cuál puede ser el rol de la tecnología durante el proceso de recuperación económica de las MYPES en Latinoamérica?

Experiencias de pequeños comercios en Colombia, México y Perú, al adoptar herramientas tecnológicas para cumplir con la nueva demanda y acelerar su digitalización en tiempos de COVID-19.

Andreina Guerrero en su bodega en Lima, Perú. Foto: Fundación Capital.

Andreina Guerrero en su bodega en Lima, Perú. Foto: Fundación Capital.

Los pequeños negocios en América Latina, tienen un rol vital en la economía. Sin embargo, según análisis recientes, la región en su conjunto afronta importantes retos, relacionados con la desigualdad y el bajo crecimiento económico durante la última década. Según la CEPAL, pese a la importancia de las Micro y Pequeñas Empresas (MYPES) en la generación de empleo, éstas experimentan una baja productividad, con un promedio de crecimiento anual del 0,8%. En contraste con otras economías, el aporte a la economía de la MYPES en América Latina es del 25%.

Según el McKinsey Global Institute, las MYPES tienen un rol trascendental para las economías de la región y, para que logren consolidar un crecimiento del 3,5 %, es importante que se activen procesos de transformación digital, por medio de los cuales las MYPES podrán elevar su competitividad y productividad, logrando incluso expandirse y llegar a nuevos mercados. Según McKinsey, la tecnología puede jugar un rol fundamental en el crecimiento inclusivo en la región.

En contraste con esta necesidad imperativa que tienen las MYPES latinoamericanas, la mayoría  posee grandes retos y oportunidades en términos de adopción tecnológica. Se estima que si se logra fortalecer a las MYPES a través de la transformación digital, Latinoamérica logrará un incremento del 50 % del PIB en 2030.

Pero, ¿Cuáles son las barreras que impiden hoy la digitalización de las MYPES?

¿Cuáles son las barreras que impiden hoy la digitalización de las MYPES?

Con el objetivo de superar estas barreras, Fundación Capital con el apoyo del Center for Inclusive Growth (CIG) de Mastercard, inició en abril de 2020 un proyecto regional (Colombia, México y Perú) denominado DigitAll, el cual tiene como objetivo aumentar la productividad y salud financiera de los Strivers [1] . Para esto,  busca impulsar procesos de digitalización entre los pequeños comercios, operando en alianza con diferentes actores locales tales como agregadores de comercios, empresas de consumo masivo, instituciones financieras y empresas tecnológicas.

Como parte del diseño de soluciones digitales para las MYPES, entre abril y mayo de 2020 se realizó un sondeo de opinión entre 600 comerciantes de Colombia, México y Perú. Este sondeo tuvo como objetivo entender de qué forma la pandemia los ha afectado, identificando cuáles han sido sus estrategias para afrontar la crisis y cuál es su percepción y relacionamiento con la tecnología.

Teniendo en cuenta los hallazgos obtenidos en el sondeo, y como parte de un proceso continuo de conocimiento del usuario, se diseñó una rápida respuesta frente al COVID-19, considerando que WhatsApp es la plataforma social más usada por los comerciantes, se implementó un modelo de asistente virtual, por medio del cual los comerciantes pueden acceder a través de una chatbot a información relevante para el momento que atraviesan.

Se trata de un modelo híbrido en el que se combina la tecnología de bots conversacionales, llamadas telefónicas y comunicación por Facebook; con el fin de ofrecer asistencia integral y efectiva a los comerciantes.

Esta nueva aplicación logró atacar las tres principales necesidades que los comerciantes identificaron como prioritarias, en términos de acceso a información:

  1. Acceso a información sobre las medidas de bioseguridad necesarias para poder seguir operando en los negocios.
  2. Acceso a información sobre medidas de alivios financieros diseñados para los pequeños comercios.
  3. Acceso a información sobre programas de alivios fiscales diseñados por los gobiernos de cada país.

Pese a las dificultades mencionadas anteriormente, es importante señalar que una proporción importante de los comercios encuestados tiene una visión optimista frente al futuro y quiere mantener su actividad productiva actual. Incluso, algunos perciben oportunidades de crecimiento (abrir más puntos de venta). Por ejemplo, en México, un 44% de los comerciantes encuestados desea mantener su actividad productiva e incluso un 48% cree que podrá crecer. En Perú la proporción es del 55% y 37%, respectivamente; y en Colombia, del 63% y 28%.

El rol de la tecnología durante el proceso de recuperación económica

Los comerciantes han tenido que adaptarse a la situación actual para poder mantener sus operaciones y, en este contexto, se evidencia un incremento interesante en la demanda de compras no presenciales a través de una mayor demanda de pagos remotos y compras en línea. Al preguntar a los comerciantes sobre su percepción sobre el comportamiento de diferentes medios de pago durante la cuarentena, resaltan el incremento de las ventas en línea. En Colombia los comerciantes encuestados reportaron que han experimentado un crecimiento del 15% del e-commerce, en México el crecimiento fue del 11% y en Perú se presentó el incremento más notable, con un 29%.

Adicionalmente, debido a las medidas de confinamiento y distanciamiento social, los comerciantes se han visto obligados a incorporar o potencializar mecanismos de ventas no presenciales. En este sentido, WhatsApp se perfiló como la plataforma social más usada para la recepción de pedidos y las ventas a domicilio. Para el 69% de los comerciantes encuestados en Colombia, WhatsApp fue la herramienta de recepción de pedidos más usada durante la cuarentena, en Perú el porcentaje sube al 80%. En México el uso del WhatsApp como herramienta para recibir pedidos fue del 40%.

Como se mencionó anteriormente, en el contexto del proyecto de DigitAll se busca promover procesos de digitalización, con el fin de incrementar la productividad de los pequeños comercios y mejorar su salud financiera. A finales de 2020 e inicios del 2021, se testearán diferentes herramientas digitales con los comerciantes, las cuales incluyen soluciones para mejorar la gestión de sus negocios, sistemas tecnológicos para hacer inventarios, marketplaces, estrategias de comunicación virtual para promover procesos de digitalización y apoyo por medio de entrenamientos virtuales. Si bien la actual pandemia ha representado un grave revés a las economías de América Latina, esta situación también ha representado una clara señal para los comerciantes sobre el rol que puede jugar la tecnología, no solo como herramienta para el incremento de su productividad, sino incluso para su supervivencia.

Fuente:  https://www.findevgateway.org/es/blog/2021/01/cual-puede-ser-el-rol-de-la-tecnologia-durante-el-proceso-de-recuperacion-economica-de

El ciberriesgo es la nueva amenaza para la estabilidad financiera

El ciberriesgo es la nueva amenaza para la estabilidad financiera

Autores: Jennifer Elliott y Nigel Jenkinson – Diciembre 7, 2020

(foto: JuSun/iStock by Getty Images)
Muchos damos por sentada la posibilidad de retirar dinero de una cuenta bancaria, hacer una transferencia a la familia en otro país y pagar facturas en línea. En esta pandemia mundial, hemos sido testigos de la importancia que tiene la conexión digital en la vida diaria. Pero, ¿qué pasaría si un ciberataque bloqueara el banco y no se pudieran enviar remesas?
Con el aumento de la dependencia de servicios financieros digitales, el número de ciberataques se ha triplicado en la última década, y el sector de servicios financieros sigue siendo el blanco preferido. La ciberseguridad se ha convertido, sin lugar a duda, en una amenaza para la estabilidad financiera.
Dada la gran interconexión tecnológica y financiera, un ataque a una institución financiera importante, o a un sistema o servicio central muy utilizado, podría propagarse con rapidez por todo el sistema financiero, causando una perturbación generalizada y la pérdida de confianza. Las transacciones no se llevarían a cabo debido a que la liquidez estaría retenida, y los hogares y empresas podrían perder el acceso a los depósitos y los pagos. En casos extremos, los inversionistas y depositantes podrían exigir la retirada de sus fondos o tratar de cerrar sus cuentas u otros servicios y productos que suelen utilizar. Las herramientas de piratería informática son ahora más baratas, más sencillas y más potentes, lo que permite que piratas informáticos con menos habilidades consigan hacer un daño mayor con tan solo una parte de lo que costaba anteriormente. La expansión de los servicios móviles (la única plataforma tecnológica de la que disponen muchas personas), aumenta las posibilidades para los piratas informáticos. Los atacantes se fijan como objetivo instituciones grandes y pequeñas, países ricos y pobres, y operan sin fronteras. La lucha contra la ciberdelincuencia y la reducción del riesgo debe ser, por tanto, una empresa compartida entre países y dentro de estos.  Si bien el trabajo diario de base en materia de gestión del riesgo —mantener las redes, actualizar el software y aplicar una “ciberhigiene” intensa— corresponde a las instituciones financieras, también existe la necesidad de afrontar retos comunes e identificar los efectos secundarios y las interconexiones en todo el sistema financiero. Los incentivos para que las empresas individuales inviertan en protección no son suficientes; es necesaria una intervención en términos de regulación y política pública para prevenir la inversión insuficiente y proteger al sistema financiero más amplio de las consecuencias de un ataque.

En nuestra opinión, muchos sistemas financieros nacionales todavía no están preparados para hacer frente a ataques, y la coordinación internacional todavía es débil. En un nuevo estudio del personal técnico del FMI, sugerimos seis estrategias principales que podrían fortalecer de forma considerable la ciberseguridad y mejorar la estabilidad financiera en todo el mundo.

Correlación de ciberamenazas y cuantificación de riesgos
Las interdependencias del sistema financiero mundial se entienden mejor cuando se correlacionan las principales interconexiones operativas y tecnológicas y las infraestructuras críticas. Mejorar la incorporación del ciberriesgo en el análisis de estabilidad financiera aumentará la capacidad de entender y mitigar el riesgo en todo el sistema. Cuantificar el impacto potencial permitirá centrar la respuesta y fomentar un compromiso más sólido con esta cuestión. El trabajo en este ámbito es incipiente —en parte debido a la escasez de datos sobre el impacto de casos de ciberataques y las dificultades de modelización—, pero debe acelerarse para reflejar su creciente importancia.

Convergencia de la regulación
Una regulación y una supervisión más coherentes a nivel internacional reducirán los costos de cumplimiento y crearán una plataforma para mejorar la cooperación transfronteriza. Entidades internacionales como el Consejo de Estabilidad Financiera, el Comité de Pagos e Infraestructuras del Mercado y el Comité de Basilea, han comenzado a fortalecer la cooperación y a fomentar la convergencia. Las autoridades nacionales deben colaborar en su implementación.

Capacidad para responder
Dada la creciente frecuencia de los ciberataques, el sistema financiero debe ser capaz de reanudar sus actividades con rapidez aun en el caso de que el ataque tenga éxito, y salvaguardar así la estabilidad. Las denominadas estrategias de respuesta y recuperación todavía son incipientes, en especial en los países de bajo ingreso, que necesitan apoyo para desarrollarlas. Se necesitan mecanismos internacionales que promuevan la respuesta y la recuperación en instituciones y servicios transfronterizos.

Voluntad de intercambio
Mejorar el intercambio de información sobre amenazas, ataques y respuestas en los sectores privado y público mejorará la capacidad para disuadir y responder con eficacia. Aun así, todavía existen graves obstáculos, que a menudo se derivan de cuestiones relativas a la seguridad nacional y de la legislación sobre protección de datos. Los supervisores y los bancos centrales deben elaborar protocolos y prácticas de intercambio de información que funcionen con eficacia en el contexto de estas restricciones. El acuerdo a nivel mundial sobre una plantilla de intercambio de información, el aumento del uso de plataformas comunes de información y la expansión de redes de confianza podrían reducir estos obstáculos.

Fortalecimiento de la disuasión
Debe conseguirse que los ciberataques sean más caros y más arriesgados, mediante medidas eficaces para confiscar los productos del delito y juzgar a los delincuentes. Aumentar los esfuerzos internacionales para prevenir, desestabilizar y disuadir a los atacantes reduciría la amenaza en la fuente. Esto requiere una fuerte cooperación entre los servicios de seguridad y las autoridades nacionales responsables de infraestructura crítica o seguridad, entre distintos países y servicios.  Como los piratas informáticos no conocen fronteras, los delitos internacionales requieren leyes que se apliquen a escala mundial.

Fortalecimiento de las capacidades
Ayudar a las economías emergentes y en desarrollo a desarrollar capacidad en ciberseguridad fortalecerá la estabilidad financiera y fomentará la inclusión financiera. Los países de bajo ingreso son especialmente vulnerables al riesgo de ciberseguridad. La crisis de la COVID-19 ha puesto de relieve el papel decisivo de la conectividad en el mundo en desarrollo. Aprovechar la tecnología con seguridad y sin riesgo continuará siendo fundamental para el desarrollo y, con ello, la necesidad de hacer frente a los ciberriesgos. Al igual que con cualquier virus, la proliferación de ciberamenazas en un país determinado hace que el resto del mundo sea menos seguro.
Hacer frente a estas deficiencias exigirá un esfuerzo de colaboración por parte de los organismos de normalización, los reguladores nacionales, los supervisores, las asociaciones sectoriales, el sector privado, los servicios de seguridad, las organizaciones internacionales y otros donantes y proveedores de fortalecimiento de las capacidades. El FMI centra sus esfuerzos en los países de bajo ingreso, con la provisión de fortalecimiento de las capacidades a los supervisores financieros e incorporando los problemas y perspectivas de estos países en los organismos internacionales y en los debates de política en los que no están adecuadamente representados.

Fuente: https://blog-dialogoafondo.imf.org/?p=14724