Mujeres en la banca: voto por más presidentas

Mujeres en la banca: voto por más presidentas

Por Otros columnistas | Junio 24, 2021

Si hay un renglón de la economía colombiana en el que por décadas han brillado con luz propia las mujeres, ese es el financiero. En Colombia llevamos fácilmente 30 años de acceso y progreso de las mujeres en el universo de las finanzas y en cargos de liderazgo en este importante sector.

Según lo afirmó la Asobancaria en el 2019, el 60 por ciento de la fuerza laboral en la banca, es ocupada por mujeres. Para corroborar esta tendencia y sustentar con cifras, tomé las estadísticas del Dane y comprobé que, en los últimos 20 años, las mujeres han tenido más participación en el sector financiero que los hombres. Del 49,1 por ciento en diciembre de 2001 al 58,3 por ciento en el mismo mes del 2020.

Es verdad que, comparado con otros sectores del país, el financiero ha hecho mucho mejor la tarea de inclusión y empoderamiento de las mujeres. Pero las cifras pueden maquillar la realidad o decir verdades a medias.

El universo financiero -público y privado- aún no abre las puertas de la presidencia de las entidades a las mujeres. ¿Por qué? Por ejemplo, la Encuesta de Equidad de Género de la
Andi reportó que en 2019 el sector industrial contaba con un 33,5 por ciento de empresas lideradas por mujeres, mientras sólo el 11,5 por ciento de los 26 bancos tienen una presidenta, es decir, hoy solo tenemos tres mujeres en las presidencias de estas instituciones.

El dato no es coyuntural: la verdad es que la mayoría de los bancos nunca ha tenido una mujer como presidenta.

Claro, en prácticamente todos los niveles de la pirámide de la banca hay mayoría de mujeres, con excepción del último nivel, que es la presidencia, y subir ese escalón para llegar a la cúspide es prácticamente imposible.

De acuerdo con el Estudio de Sostenibilidad de la Asobancaria, el 53 por ciento de los cargos de segundo nivel en la banca son ocupados por mujeres. Sin embargo, prácticamente ninguna logra pasar de estas vicepresidencias. A todas les sobra capacidad, formación, experiencia, tenacidad, ambición e inteligencia, ¿entonces qué les falta para presidir la banca?

En otros escenarios, el panorama no es muy diferente. La Bolsa de Valores de Colombia nunca ha sido liderada por una mujer y en el sector público, con todo y ley de cuotas y reconociendo que al Banco de la República han llegado mujeres brillantes que han aportado muchísimo, sigue en mora con nosotras.

Veamos algunos ejemplos: ni el Banco Agrario ni Bancoldex han tenido ninguna mujer al mando desde su creación.

La deuda llega hasta el Ministerio de Hacienda y Crédito Público: en estos casi cien años desde su creación, es la única cartera del Estado, excepto el recientemente creado ministerio del Deporte, que no ha tenido una mujer dirigiéndolo.

Juanita Gómez

Líder de servicios financieros en Odgers Berndtson Colombia.

Juanita.gomez@odgersberndtson.com

Fuente: https://www.portafolio.co/opinion/otros-columnistas-1/mujeres-en-la-banca-voto-por-mas-presidentas-juanita-gomez-553282

4,7 millones de personas en la región pasaron de la clase media a la vulnerable o pobre durante el año pasado

4,7 millones de personas en la región pasaron de la clase media a la vulnerable o pobre durante el año pasado

Por Revista Lideres | Junio 24, 2021 Los cinturones de pobreza en los países de la región reflejan las realidades que se viven día a día. Fuente: Archivo

La pandemia empujó el año pasado a 4,7 millones de personas de la clase media a la vulnerabilidad o la pobreza en América Latina y el Caribe (ALC).

La información la dio a conocer el Banco Mundial este 24 de junio del 2021.

La situación, posiblemente, revirtió décadas de avances sociales.

“El impacto es aún más dramático si el efecto de un programa de transferencias sociales de carácter masivo y temporal en Brasil es excluido de las proyecciones. Sin ese efecto brasileño, un total de 12 millones de personas en la región perdieron su lugar en la clase media en 2020”, dice un informe de la entidad.

Lo mismo ocurre con la pobreza. Sin el efecto compensador de Brasil se calcula que unas 20 millones de personas cayeron en esa condición en 2020, con un aumento adicional de 1,4 millones a causa del crecimiento poblacional, de acuerdo con el documento El lento ascenso y súbita caída de la clase media en América Latina y el Caribe.

En las últimas dos décadas, el número de personas que viven en la pobreza en la región se redujo a la mitad.

La clase media (ingreso per cápita de entre USD 13 y USD 70 al día) superó a los vulnerables (ingreso de entre USD 5,50 y USD 13 al día) y pobres (por debajo de la línea de USD 5,50 al día) para pasar a ser el grupo más grande en 2018. Pero, ese crecimiento se estancó en los últimos años y la región fue una de las más afectadas por la pandemia del coronavirus, en términos de costos sanitarios y económicos.

En 2020, la clase media se redujo a 37,3% de la población, la clase vulnerable creció a 38,5% y los pobres representaron el 21,8% de la población de ALC.

Si bien las medidas paliativas como los programas de protección social ayudaron a contener el impacto negativo en el corto plazo, sin una recuperación acelerada e inclusiva y niveles similares de medidas de mitigación, la pobreza podría crecer nuevamente en 2021.

Garantizar un acceso amplio a las vacunas, implantar sistemas eficientes y efectivos para distribuirlas y administrarlas, y fortalecer los sistemas de salud en toda la región será clave para la recuperación.

Asimismo, la crisis amplificó los efectos nocivos de la desigualdad en la región. Más de la mitad (54,4%) de los trabajadores de la región opera en el sector informal; nueve de cada 10 que viven en la pobreza se encuentran en el sector informal, y casi un tercio son empleados autónomos.

Menos de uno de cada cuatro hogares cuenta con saneamiento adecuado, 9% carece de electricidad y apenas el 25% utiliza Internet en casa. De cara a la pandemia y la incertidumbre en curso, los gobiernos deben priorizar el acceso equitativo a los servicios esenciales.

Los confinamientos subrayaron la importancia de un acceso amplio a Internet y métodos alternativos para adquirir bienes y servicios. Los países deben seguir invirtiendo en infraestructura digital para acelerar estos cambios y promulgar leyes para expandir la economía digital.

Por otra parte, los programas de protección social deben reevaluarse para ajustar su alcance e incorporar nuevos beneficiarios. Las transferencias de ingreso son útiles para brindarles a los grupos vulnerables algún tipo de seguridad financiera durante los períodos de confinamiento, pero son temporales y podrían no ser suficientes para evitar una caída fuerte de la clase media.

Fuente: https://www.revistalideres.ec/lideres/millones-personas-region-clase-media.html