Agentes bancarios, en la vanguardia de la inclusión financiera

Agentes bancarios, en la vanguardia de la inclusión financiera

Autor: Arraiz, Irani; Gallagher, Terence – Agosto 26, 2020

Los agentes bancarios, o pequeños comercios contratados por los bancos para procesar operaciones de sus clientes, están sirviendo de base para la transformación digital del sector financiero. También se han convertido en un canal seguro para que los clientes consigan efectivo durante la pandemia.

Paul Volcker, expresidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, una vez increpó al sector financiero por conducir al mundo a otra crisis y dijo que el cajero automático era la única innovación útil del sector bancario de los últimos 20 años. Nosotros no estamos de acuerdo con esa aserción.

Los brasileños crearon una innovación que está cambiando la vida de muchas personas en todo el mundo y está sentando las bases para la revolución digital que está por llegar: los agentes bancarios.

Un agente bancario es un comercio minorista, un vendedor de tarjetas para celular o bien una red de establecimientos del sector público — una oficina del correo o de lotería nacional, por ejemplo — contratados por una institución financiera para procesar las transacciones de sus clientes.

Cualquier clase de minorista puede ser agente: desde panaderías hasta farmacias y tiendas. Con el mismo equipo del punto de venta que utilizan para procesar los pagos con tarjetas de crédito, los agentes ofrecen a los clientes la posibilidad de hacer depósitos, pagar cuentas, retirar efectivo, cobrar los beneficios del gobierno, verificar el saldo o incluso solicitar un préstamo, sin nunca tener contacto con un empleado del banco.

El Banco Central de Brasil probó el modelo a fines de la década de los 90 cuando autorizó al banco estatal Caixa Econômica Federal a realizar transacciones bancarias a través de una red de franquicias de lotería. Esto pretendía aliviar la congestión en las sucursales de los bancos y hacer que el uso de cuentas fuera accesible para los habitantes de un país enorme, en el que cerca del 20% de las municipalidades no tenían sucursal bancaria.

El experimento funcionó. En 2000, el Banco Central incorporó al modelo a otros tipos de minoristas y a todos los bancos del país. Durante la siguiente década, la cantidad de agentes bancarios se disparó, y ya alcanza cerca de 180.000 en julio de 2020. Algunos agentes incluso funcionan en botes en comunidades remotas del Amazonas.

Hoy el modelo está en todas partes. Es normal que nos ofrezcan hacer retiros de efectivo en los supermercados de Washington, DC, o pagar las cuentas en la panadería local o el agente del barrio (“Banco del Barrio” o “Mi Vecino”) en Guayaquil, Ecuador. El modelo ha revolucionado la inclusión financiera al ofrecer una forma rentable para que los bancos puedan expandir su alcance a poblaciones de bajos ingresos en las periferias urbanas y los rincones remotos del mundo.

En el contexto del coronavirus, esta infraestructura digital está salvando vidas, literalmente. Los agentes bancarios locales se han convertido en un canal seguro para que los clientes retiren efectivo durante la pandemia, tal como muestran los datos de las operaciones financieras de los últimos meses.

Por ejemplo, en Ecuador, si bien la cantidad y los montos totales de efectivo retirado cayeron entre marzo y junio de 2020 (últimos datos disponibles), la proporción de retiros realizados a través de agentes bancarios creció mucho, mientras que el incremento en la proporción de retiros a través de cajeros automáticos fue mínimo.

Resulta llamativo que esto sucediera en medio de las limitaciones impuestas por el aislamiento obligatorio que forzó a algunos agentes bancarios a cerrar sus puertas y dado que la oferta de este servicio — retiro de efectivo — está limitada por la disponibilidad de efectivo de los agentes.

Los datos que maneja el regulador del sector bancario de Ecuador muestran que la proporción de retiros de efectivo realizados a través de agentes bancarios creció aproximadamente tres puntos porcentuales entre abril de 2019 y de 2020. Este salto fue de ocho puntos porcentuales para las redes de agentes de algunos bancos, como se ve en el gráfico.

La evidencia que hemos generado en BID Invest (también resumida aquí) demuestra que los pequeños comercios que operan como agentes bancarios en Ecuador se benefician de un mayor tráfico de clientes, mayores ventas y un mayor uso de productos financieros. También notamos que estos beneficios son proporcionales al valor de los servicios que los agentes bancarios prestan a las comunidades, normalmente comunidades subatendidas.

Los agentes bancarios siguen ocupando un lugar preponderante en la nueva ola de la revolución digital que se extiende por todo el sector financiero. A medida que las instituciones financieras se vuelven cada vez más digitales, muchas personas aún no confían en las operaciones puramente electrónicas. A pesar de que utilizamos la tarjeta de crédito, Internet y el teléfono para mover dinero de un lado a otro, nos es reconfortante saber que podemos acceder a dinero en efectivo en cualquier momento.

Esta sensación de inseguridad se exacerba entre quienes trabajan en la economía informal, donde el efectivo sigue siendo el rey y muchos nunca han visitado una sucursal de un banco. Los agentes bancarios locales que ofrecen operaciones de depósito y retiro de efectivo para cuentas electrónicas brindan la infraestructura básica sobre la que se sustenta la nueva economía digital: la certeza de que un pago electrónico puede convertirse en efectivo de manera rápida y económica.

¡Deuda de riesgo! Una nueva solución financiera para firmas de alto crecimiento en la región

¡Deuda de riesgo! Una nueva solución financiera para firmas de alto crecimiento en la región

Autor: Ackermann, Andrés; Ferro, Numen – Septiembre 02, 2020

BID Invest, en asociación con SVB Financial Group (la empresa matriz de Silicon Valley Bank) y Partners for Growth, lanzó el mes pasado el “Fondo de préstamos de crecimiento de América Latina”, un nuevo fondo de deuda de riesgo dotado con US$30 millones.

El Fondo tiene como objetivo desbloquear la innovación y apoyar el crecimiento de las empresas de tecnología e innovación en América Latina y el Caribe (ALC).

Durante las últimas dos décadas, los ecosistemas de innovación de ALC se han vuelto cada vez más sofisticados, atrayendo niveles récord de inversión y permitiendo que prospere el emprendimiento tecnológico, especialmente en Brasil, México y Colombia. El sector de capital de riesgo de la región incluye actualmente más de 70 fondos y llegó a casi US$4.000 millones en 2019, duplicando el récord de 2018.

No obstante, los ecosistemas de innovación de ALC todavía tienen capacidad para expandirse en comparación con mercados más desarrollados. En particular, la región aún afronta una falta de diversidad de productos financieros para complementar los instrumentos de capital de capital riesgo que reduzcan el costo del capital y la dilución de los fundadores, y satisfagan toda la gama de necesidades de los empresarios.

Los préstamos bancarios tradicionales generalmente no son una opción para empresas jóvenes e innovadoras porque generalmente tienen flujos de efectivo negativos y activos tangibles insuficientes para ofrecer como garantía; además, su solvencia crediticia general es difícil de evaluar. En ecosistemas de innovación más maduros, han surgido prestamistas especializados para llenar este vacío, desarrollando soluciones estructuradas de deuda. En los Estados Unidos, el proveedor más conocido de deuda de riesgo es SVB. En ALC, aparte de un fondo administrado por SP Ventures que se centra en soluciones similares a la deuda de riesgo exclusivamente para empresas emergentes brasileñas, los fondos de deuda de riesgo son en gran parte inexistentes.

El acceso a la financiación es parte de la combinación de factores que hace que en la región fracasen aproximadamente el 70% de las startups. Es por ello que la disponibilidad de deuda de riesgo del “Fondo de préstamos de crecimiento de América Latina” es una gran noticia para las empresas innovadoras y los administradores de fondos.

Como esta clase de activos es relativamente nueva en la región, vale la pena repasar algunos puntos esenciales:

  • ¿Qué es la deuda de riesgo? Es un producto de deuda estructurada que mejora la base de costes de financiamiento al complementar la base de capital de la compañía. La deuda de riesgo es óptima después de que una empresa haya asegurado un capital social permanente, ya que no diluirá más las participaciones de los socios, mientras impulsa el crecimiento hasta el próximo punto de inflexión o hito de financiación. La deuda de riesgo es generalmente menos costosa que el capital de riesgo, ya que tiene prioridad de pago sobre otros instrumentos de financiamiento en caso de que la empresa se enfrente a situaciones de estrés o quiebra. No requiere asientos en la junta ni voz en el gobierno de la empresa y, dado que no se necesita proceso de valoración, la diligencia debida es menos completa que cuando se amplía capital.
  • ¿Cuándo debería usarla? Es importante asegurar el financiamiento de la deuda antes de que la empresa tenga problemas de liquidez. La deuda de riesgo es más útil al «extender la pista» para que la startup siga despegando hacia el próximo hito. De hecho, proporciona un puente que permite a los emprendedores esperar más de lo previsto, mejorando las métricas en el camino para que puedan llegar a valoraciones más altas de la empresa.
  • ¿Por qué es beneficiosa para una startup? Dado que reduce la dilución del capital social y reduce el costo promedio del capital cuando una empresa está creciendo rápidamente o quemando efectivo, brinda flexibilidad: puede usarse como un colchón de efectivo contra problemas operativos, contratiempos en la recaudación de fondos y necesidades de capital imprevistas.

El “Fondo de préstamos de crecimiento de América Latina” tiene como objetivo no sólo introducir y difundir los beneficios y la utilidad de la deuda de riesgo en la región, sino también ayudar y apoyar a las empresas innovadoras en las rondas B, C y posteriores, impulsando su crecimiento. A su vez, estas empresas contribuirán al desarrollo de ALC proporcionando un mayor acceso a servicios y productos innovadores (salud, educación, finanzas, etc.) a la sociedad, incluyendo especialmente a las poblaciones de bajos ingresos.

En el contexto actual de COVID-19, esto ayudará de dos maneras: aliviando el impacto social y económico a medida que ayudamos a las empresas tecnológicas innovadoras a encontrar mecanismos más eficientes para distribuir productos y servicios, particularmente para las PYMES y las poblaciones vulnerables; y reavivando el crecimiento mediante la financiación de inversiones que mejoren la productividad que, de otro modo, se verían retrasadas por la crisis.

El Fondo complementará otro fondo de deuda de riesgo que se espera lanzar a finales de este año, patrocinado por BID Lab, que se centrará en empresas en “etapa inicial” (rondas de capital semilla, y A y B). Por lo tanto, se espera que ambos proyectos brinden una solución financiera coordinada, escalable e integral para el ecosistema de innovación en ALC, al tiempo que evidencian el compromiso del Grupo BID con la agenda de desarrollo de tecnología e innovación en la región. Manténganse al tanto. ¡Recién estamos comenzando!