Impulsa empresa social que emprendan las mujeres en América Latina

Impulsa empresa social que emprendan las mujeres en América Latina.

Autor: El Economista | Marzo 21, 2022

México es uno de los países donde la desigualdad de género se revela en muchos aspectos. En principio, la participación laboral femenina es significativamente menor a la masculina: 41% de mujeres frente a 73% de los varones; las mujeres ganan 25% menos que el hombre en las mismas posiciones y en los mismos cargos; y aparte aún es proporcionalmente bajo el número de las empresas lideradas por mujeres: sólo 28% de las pequeñas empresas son lideradas por una mujer, porcentaje que se reduce a 9% en las empresas grandes.

La deserción escolar es otro indicador que revela una fuerte desigualdad: de los jóvenes que abandonan sus estudios básicos, 83% son mujeres. Y más de la mitad de quienes dejan su educación primaria es por motivos económicos. Aún hoy en día es común en muchas regiones en México que la familia da prioridad a la educación del hombre en tanto que las niñas fácilmente abandonan sus estudios de primaria por hacerse cargo de las tareas domésticas o por afrontar la maternidad a edad temprana.

Todo este panorama es motivo para que la empresa social Pro Mujer esté extendiéndose ampliamente y a gran velocidad por el territorio mexicano. Es una empresa originada en Bolivia en los años 90 con la misión de empoderar a mujeres de escasos recursos para que alcancen su potencial máximo. Su visión es: Una América Latina donde todas las mujeres prosperan. Y trabaja en forma integral centrando sus apoyos en dos pilares: brindando acceso a servicios de salud y buscando la inclusión financiera dando microcréditos, asesoría y herramientas relevantes para el emprendimiento de las mujeres.

En entrevista con Carmen Correa, una uruguaya quien tras 5 años de labor en la organización recién en enero se convirtió en CEO de Promujer, comenta que la empresa llegó a México en 2001, y a la fecha cuenta con 14 oficinas a lo largo de los principales estados del centro del país: Hidalgo, Ciudad de México, estado de México, Veracruz, Puebla, y en este 2022 el objetivo es asentarse en el Sureste donde hay mucho por hacer contra la desigualdad de género.

Explica que operan bajo dos entidades: una empresa con fines de lucro y una asociación civil sin fines de lucro. En ésta última, por ejemplo, se centra la capacitación y servicios de salud, en tanto que toda la parte de servicios financieros la ofrecen mediante una Sofom que les permite ofrecer créditos.

Acciones de prevención

Explica que en su primer componente de salud Promujer se enfoca en dar acceso, con un enfoque sobretodo preventivo principalmente de cáncer de mama, cáncer cervicouterino y enfermedades crónico degenerativas como diabetes mellitus, hipertensión arterial y obesidad, enfermedades que aquejan sobremanera a las latinoamericanas; también sus servicios abarcan la salud sexual y planificación familiar.

En su segundo gran pilar, precisa, la inclusión financiera, Pro Mujer busca que las mujeres logren insertarse y acceder al financiamiento para llevar adelante sus emprendimientos.

Un tercer pilar es la capacitación y educación financiera, así como manejo digital enfocado al emprendimiento, donde mediante una plataforma llamada Emprende Promujer les hacen llegar herramientas que les faciliten el manejo del crédito entregado por la misma organización.

Confirman el rol de la mujer como agente de cambio

“Porque no es suficiente dar acceso al crédito, sino aprenden a hacer un buen uso de esos fondos y en esto la educación digital tiene un rol determinante”, comenta la directiva al detallar que a través de un dispositivo como un celular se apoya a las mujeres para que sean capaces de vender sus productos y acceder a servicios que les faciliten sacar adelante su negocio. Al mejorar la condición de vida de una mujer, se ayuda a toda una familia y a una comunidad. Con ello es claro que las mujeres pueden ser agentes de cambio.

Explica Correa que las modalidades de crédito que otorgan lo trabajan bajo una metodología de banca comunal, donde grupos de mujeres pueden acceder al crédito individual, y va acompañado de toda la parte de servicios, educación, capacitación, incluida la parte de salud.

Coloca 18 millones de dólares anuales en microcréditos

Promujer tiene hoy 134 empleados en México, donde en 2021 desembolsó más de 18 millones de dólares (mdd) en créditos con montos promedio de 400 dólares cada uno. Su apoyo financiero llega a 15,000 mujeres por año, y su capitana Carmen Correa confía en elevar el apoyo a 25,000 mujeres en este 2022.

Explica que esta labor la logran gracias al apoyo de aliados como las fundaciones Coca Cola y Kellogg’s, así como las empresas Avon, Pfizer y Nacional Monte de Piedad. “Contar con apoyo de estos aliados nos está permitiendo desembarcar en el Sureste mexicano, particularmente en Chiapas, Yucatán, Campeche, Tabasco y Oaxaca,” comenta.

Su objetivo es enfocarse en zonas indígenas, brindando servicios financieros, trabajando los temas de inclusión digital y capacitación y buscando acortar las brechas de la desigualdad.

Fuente:  https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Impulsa-empresa-social-que-emprendan-las-mujeres-en-America-Latina-20220321-0006.html

Inclusión financiera y educación

Inclusión financiera y educación.

Autor: El Economista | Marzo  17, 2022

El confinamiento por la pandemia, dejó diversos aprendizajes en el terreno económico y empresarial, por ejemplo: que el trabajo a distancia, es decir, el famoso home office, es una valiosa herramienta con la que empresas y colaboradores, en conjunto, pueden generar una estrategia para aumentar su productividad del día a día, o bien, que aquel mito urbano de que hacer compras por internet era complicado, poco seguro y reservado para una cierta parte de la población.

De acuerdo con el Banco Mundial, a nivel internacional existen cerca de 2,500 millones de personas que no utilizan los servicios financieros y el 75% de las personas que viven en situación de pobreza, no cuentan con acceso a un instrumento bancario, como puede ser una simple cuenta de ahorro, lo cual debe ser preocupante sobre todo si volteamos a ver la realidad mexicana en donde poco más del 50% de la población vive esa realidad.

Para comprender cuál es la problemática, se debe tener claro que la inclusión financiera implica la posibilidad de que personas físicas y morales, tengan acceso a diversos productos financieros que les permitan, realizar pagos, generar ahorro, obtener un crédito o un seguro, entre otros, es decir, una persona que tiene acceso a los servicios financieros, tiene la posibilidad de optimizar el uso de sus recursos para la satisfacción de sus necesidades. Por tal motivo, la inclusión financiera se ha convertido en una prioridad para muchos gobiernos a nivel internacional e incluso, la Organización de las Naciones Unidas ha expresado que, la existencia de la inclusión financiera es un factor que permite el cumplimiento de 7 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, cuyo objetivo principal es mejorar la calidad de vida de las personas.

En el caso mexicano, una gran cantidad de personas que se encontraban fuera del sistema financiero, han tenido la oportunidad de ser incluidos por ser beneficiarios de programas sociales y cuyos recursos, son dispersados por medio de los bancos, sin embargo, el que cada vez más personas tengan acceso a una sucursal (banco del bienestar) o que tengan una tarjeta de débito, es simplemente un comienzo, debido a que muchas veces ese instrumento se queda en un medio ahorro y retiro de recursos, pero no de generación de beneficios. De acuerdo con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, en el momento más crítico de la pandemia se registró un incremento en el número de transacciones y transferencias electrónicas y al mismo tiempo una disminución significativa en el nivel de crédito que se otorgó, lo cual genera una duda: ¿qué relación existe entre hacer más transacciones, la disminución en el nivel de créditos otorgados y la inclusión financiera?

La respuesta es muy sencilla, al centro de todo hay un término común: educación financiera. Desafortunadamente, en nuestro país existen dos problemas: primero, el nivel de pobreza que impide a una gran cantidad de personas acceder a educación y a instrumentos financieros que podrían ayudar a mejorar su calidad de vida y en segundo lugar, la gran ignorancia respecto del uso de esos instrumentos, aún hay quienes siguen creyendo que el uso del crédito es malo, que financiar ciertas actividades a través de instrumentos financieros es malo, ideas que poco abonan al aumento de la inclusión financiera y que en realidad, pueden solucionarse con un poco de educación en el tema, pero, ¿cómo conseguirlo cuando es claro que a la actual administración poco le interesa el tema educativo?, apoyando a instituciones y asociaciones enfocadas a la promoción de la educación financiera y promoviendo que en los diversos espacios educativos en lo que tengamos contacto, se hable del tema.

En pleno siglo XXI, es imposible concebir que una persona no pueda mejorar su calidad de vida por no tener acceso a ciertos sectores, pero más aún, que sea la ignorancia, el principal obstáculo del desarrollo en los países. * El autor es académico de la Escuela de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana, conferencista, consultor experto en temas económicos y de administración pública, director fundador del sitio El Comentario del Día y conductor titular del programa Voces Universitarias.

Fuente:  https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Inclusion-financiera-y-educacion-20220317-0069.html