Inclusión financiera y educación

Inclusión financiera y educación.

Autor: El Economista | Marzo  17, 2022

El confinamiento por la pandemia, dejó diversos aprendizajes en el terreno económico y empresarial, por ejemplo: que el trabajo a distancia, es decir, el famoso home office, es una valiosa herramienta con la que empresas y colaboradores, en conjunto, pueden generar una estrategia para aumentar su productividad del día a día, o bien, que aquel mito urbano de que hacer compras por internet era complicado, poco seguro y reservado para una cierta parte de la población.

De acuerdo con el Banco Mundial, a nivel internacional existen cerca de 2,500 millones de personas que no utilizan los servicios financieros y el 75% de las personas que viven en situación de pobreza, no cuentan con acceso a un instrumento bancario, como puede ser una simple cuenta de ahorro, lo cual debe ser preocupante sobre todo si volteamos a ver la realidad mexicana en donde poco más del 50% de la población vive esa realidad.

Para comprender cuál es la problemática, se debe tener claro que la inclusión financiera implica la posibilidad de que personas físicas y morales, tengan acceso a diversos productos financieros que les permitan, realizar pagos, generar ahorro, obtener un crédito o un seguro, entre otros, es decir, una persona que tiene acceso a los servicios financieros, tiene la posibilidad de optimizar el uso de sus recursos para la satisfacción de sus necesidades. Por tal motivo, la inclusión financiera se ha convertido en una prioridad para muchos gobiernos a nivel internacional e incluso, la Organización de las Naciones Unidas ha expresado que, la existencia de la inclusión financiera es un factor que permite el cumplimiento de 7 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, cuyo objetivo principal es mejorar la calidad de vida de las personas.

En el caso mexicano, una gran cantidad de personas que se encontraban fuera del sistema financiero, han tenido la oportunidad de ser incluidos por ser beneficiarios de programas sociales y cuyos recursos, son dispersados por medio de los bancos, sin embargo, el que cada vez más personas tengan acceso a una sucursal (banco del bienestar) o que tengan una tarjeta de débito, es simplemente un comienzo, debido a que muchas veces ese instrumento se queda en un medio ahorro y retiro de recursos, pero no de generación de beneficios. De acuerdo con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, en el momento más crítico de la pandemia se registró un incremento en el número de transacciones y transferencias electrónicas y al mismo tiempo una disminución significativa en el nivel de crédito que se otorgó, lo cual genera una duda: ¿qué relación existe entre hacer más transacciones, la disminución en el nivel de créditos otorgados y la inclusión financiera?

La respuesta es muy sencilla, al centro de todo hay un término común: educación financiera. Desafortunadamente, en nuestro país existen dos problemas: primero, el nivel de pobreza que impide a una gran cantidad de personas acceder a educación y a instrumentos financieros que podrían ayudar a mejorar su calidad de vida y en segundo lugar, la gran ignorancia respecto del uso de esos instrumentos, aún hay quienes siguen creyendo que el uso del crédito es malo, que financiar ciertas actividades a través de instrumentos financieros es malo, ideas que poco abonan al aumento de la inclusión financiera y que en realidad, pueden solucionarse con un poco de educación en el tema, pero, ¿cómo conseguirlo cuando es claro que a la actual administración poco le interesa el tema educativo?, apoyando a instituciones y asociaciones enfocadas a la promoción de la educación financiera y promoviendo que en los diversos espacios educativos en lo que tengamos contacto, se hable del tema.

En pleno siglo XXI, es imposible concebir que una persona no pueda mejorar su calidad de vida por no tener acceso a ciertos sectores, pero más aún, que sea la ignorancia, el principal obstáculo del desarrollo en los países. * El autor es académico de la Escuela de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana, conferencista, consultor experto en temas económicos y de administración pública, director fundador del sitio El Comentario del Día y conductor titular del programa Voces Universitarias.

Fuente:  https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Inclusion-financiera-y-educacion-20220317-0069.html
Publicado en Impacto del Covid-19.