Cerrar la brecha digital para impulsar la recuperación tras la COVID-19

Cerrar la brecha digital para impulsar la recuperación tras la COVID-19

Autor: Patrick Njoroge y Ceyla Pazarbasioglu – Noviembre 05, 2020

En los últimos años la digitalización ha permitido que los países en desarrollo, en particular, den pasos agigantados en lo que se refiere a inclusión financiera. Países como Kenya, Ghana, Rwanda y Tanzanía han logrado dar pasos importantes para aprovechar la tecnología de la telefonía móvil a fin de conectar a sus ciudadanos con los sistemas financieros.

La digitalización ha llegado al rescate de un mundo que luchaba contra la pandemia de COVID-19 con cierres de fronteras, toques de queda, confinamientos y otras restricciones. Las compras y el entretenimiento en línea, los servicios financieros digitales y las reuniones y los eventos virtuales han pasado a desempeñar un papel protagónico en las vidas y los medios de vida de las personas en todo el mundo.

 

Soluciones digitales

Al comienzo de la pandemia las autoridades adoptaron medidas de emergencia para apoyar y facilitar las actividades digitales. El Banco Central de Kenya suspendió el cobro de cargos y comisiones y amplió el límite para las transacciones monetarias móviles de bajo valor. Esto produjo un aumento significativo del monto y el número de transacciones, en su mayoría de USD 10 o menos, lo cual ayudó a proteger a los hogares más vulnerables y atrajo a más de 1,6 millones de clientes nuevos. En Rwanda se suspendieron todos los cargos en marzo. Para finales de abril de 2020, el valor semanal de todos los tipos de transacciones monetarias móviles se incrementó un 450% con respecto a los niveles prepandémicos.

Las empresas tampoco tardaron en aprovechar el poder de la tecnología digital. En China, Ant Group se asoció con más de 100 bancos para lanzar la iniciativa Contactless Loans, para conceder préstamos sin contacto físico con el fin de ayudar a las pequeñas y medianas empresas a recuperarse de la COVID-19. En Brasil, el banco central está poniendo en marcha PIX, un sistema de pagos instantáneos que se prevé estará ampliamente disponible este mes. En India, Riskcovry, una empresa emergente de Bombay, introdujo una póliza de seguro contra el coronavirus para empresas que quieran ofrecer a sus empleados cobertura para hospitalizaciones y pérdida de salarios.

Casualmente, en los últimos 18 meses, en el marco del Equipo de Tareas del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Financiación Digital de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, estudiamos la forma en que la digitalización puede ayudar a abordar los retos de desarrollo más urgentes en el mundo. La COVID-19 no hizo sino amplificar el mandato del grupo. La pandemia ha complicado la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, sobre todo en materia de salud y educación. Para retomar la senda será imperativo lograr una recuperación mundial.

 

¿Cómo puede ayudar la digitalización?

Ofrecemos tres recomendaciones. La primera, hacer que el sistema financiero mundial gire en torno a la gente. La digitalización debe estar impulsada por las necesidades de las personas y ha de estar al servicio de la gente. Por ejemplo, en 2017 Kenya introdujo un bono digital basado en tecnología móvil denominado M‑Akiba, con el fin de movilizar microahorros, de sumas tan reducidas como USD 30, para financiar el gobierno. Sorprendentemente, 85% de los inversionistas estaban participando en el mercado de títulos públicos por primera vez.

La segunda, conectar a los ciudadanos para reducir la brecha digital. Más de 700 millones de personas no tienen conectividad de banda ancha, y más de mil millones carecen de un documento formal de identificación. Los países tienen que invertir en infraestructura digital e identidad digital para que sus ciudadanos puedan acceder a servicios en línea. A eso se deben sumar inversiones para inculcar nociones elementales de cálculo aritmético y finanzas. Y la cooperación internacional será necesaria para respaldar estos esfuerzos. El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras organizaciones internacionales están trabajando con los sectores privado y público para ayudar a los países.

La tercera, reforzar la gestión de gobierno de las plataformas financieras digitales a escala mundial. Los denominados gigantes tecnológicos de Internet están transformando el suministro de servicios en todo el mundo, incluidos los países en desarrollo. La COVID-19 ha acelerado esta tendencia al consolidar más la importancia de esos servicios en la vida de todos. No obstante, los países en desarrollo no han estado sentados en la mesa en la que se debate la gestión de gobierno de estas plataformas. Una de las principales iniciativas del grupo de tareas es el diálogo sobre la gestión de gobierno de las finanzas digitales a escala mundial, cuyo objeto es facilitar un diálogo equilibrado y más inclusivo, sobre todo con las naciones en desarrollo, sobre cómo compaginar mejor la gestión de gobierno de las grandes empresas tecnológicas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

 

El futuro

A medida que tendemos un puente digital hacia el futuro, no podemos desviar la atención de los riesgos concomitantes. La ciberseguridad y la confidencialidad y seguridad de los datos presentan las mayores amenazas para los ciudadanos vulnerables que usan servicios digitales por primera vez. Tenemos que mitigar estos riesgos y proteger su información y el dinero que han ganado a base de mucho esfuerzo.

La crisis provocada por la pandemia ofrece la mayor oportunidad para mejorar la vida y los medios de vida de los ciudadanos. Los gobiernos, el sector privado, las organizaciones internacionales y los ciudadanos tienen que asumir el reto de ampliar la digitalización y atreverse a marcar una diferencia. Es el momento de hacerlo.

Sin datos no hay tecnología: quitando obstáculos del camino de crecimiento de las MIPYME

Sin datos no hay tecnología: quitando obstáculos del camino de crecimiento de las MIPYME

Autor: Flaiban Diego, Alves Romario – Noviembre 09, 2020

El creciente esfuerzo de las empresas multinacionales para mejorar la resiliencia de sus cadenas de suministro en el contexto actual ha llevado a que grandes corporaciones busquen abastecerse desde lugares más cercanos a los centros de consumo, fenómeno conocido como “nearshoring”, pero hay obstáculos que deben superarse.

Las operaciones de “nearshoring” representan una oportunidad única para el crecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYME) de América Latina y el Caribe (ALC), y se han convertido en una prioridad estratégica para el Grupo BID para fomentar el crecimiento económico. Si buscamos los motivos por los que esto, hasta ahora, sólo ha sido posible en una escala limitada, un problema clave que aparece en seguida es la falta de información.

En un mundo en el que la expresión inglesa “big data” se ha convertido en algo de uso común, la realidad es que ALC está distante de ser el paraíso de la abundancia de datos digitales. Las multinacionales usualmente no tienen la información necesaria para evaluar a potenciales clientes y proveedores MIPYME de la región, ni mecanismos para capturarlos con facilidad, muchas veces por ausencia de registros formales,y difícilmente van a confiar en un proveedor que no conocen.

Sin herramientas digitales para capturar y transmitir la información de su negocio, un pequeño granjero chileno o mexicano no puede entrar a formar parte de la cadena productiva de un gran supermercado y venderle lo que cultiva. Una empresa colombiana de comercio electrónico va a tener muchas dificultades para crecer si no tiene forma de recopilar datos sobre la fiabilidad crediticia de sus clientes. Una empresa brasileña que precisa transportar bienes intermedios para ser montados en otro país no va a poder fiarse de cualquier transportista desconocido que ofrezca el coste más competitivo.

ALC está tomando pasos en la dirección correcta. Por ejemplo, el puerto de aguas profundas de Posorja aumentó la competitividad portuaria del Ecuador, clave para imbricar al país en las redes regionales de comercio, al reducir los tiempos de tránsito e incrementar sus niveles de servicio en la carga y descarga de contenedores sin olvidar la aplicación oportuna de los debidos protocolos de seguridad.

Sin embargo, si el comercio regional en ALC ha de acercarse a los niveles de, por ejemplo, Asia-Pacífico – donde el “nearshoring” es práctica común – es imprescindible que todos los agentes implicados tomen conciencia de la necesidad de facilitar el intercambio de información y el salto sin vuelta atrás al mundo digital.

Gráfico

Las grandes empresas , las instituciones financieras y los gobiernos deben poner a disposición de las MIPYME los recursos tecnológicos suficientes (apps, plataformas, etc.) para poder capturar su información, y llevar a cabo una labor educativa y de concienciación importante en este sentido. Las MIPYME, por su parte, deben innovar y adaptarse a los nuevos mecanismos de pago para poder aprovechar al máximo la revolución digital.

Hay que fijarse en los obstáculos específicos para llegar a la realidad de la Cuarta Revolución Industrial: un reciente estudio en Argentina muestra que casi la mitad de las firmas manufactureras, en su mayoría PYME, están rezagadas tecnológicamente; en cambio, en Brasil y Uruguay el panorama es más halagüeño, con empresas que toman pasos efectivos, como trabajar con bancos que ofrecen préstamos digitales y mejorar su infraestructura digital.

BID Invest cuenta con diversos productos financieros y no financieros para apoyar a la MIPYME y mitigar las barreras tradicionales que afectan a su crecimiento y competitividad, principalmente con relación al acceso al financiamiento y la información.

Específicamente en el campo del comercio y las cadenas de valor, los programas de factoraje inverso de BID Invest ofrecen a las MIPYME una alternativa competitiva, eficiente e inmediata a otros tipos de financiamiento menos disponibles en el mercado para estas. A través de este instrumento, BID Invest busca la expansión, aceleración y democratización del acceso al crédito para las MIPYME que conforman las cadenas de valor de grandes empresas.

Igualmente, BID Invest ha aprobado un incremento del límite de su programa de apoyo al comercio exterior a través de bancos, el Trade Finance Facilitation Program (TFFP), que este año celebra su 15 aniversario, de US$1.500 millones a US$3.000 millones este año. Bajo el TFFP, BID Invest ha desembolsado varios préstamos orientados específicamente a financiar la actividad importadora/exportadora de las MIPYME, a través de bancos de la región.