Política fiscal para un mundo incierto

Política fiscal para un mundo incierto

Por Vitor GasparSandra LizarazoPaulo Medas y Roberto Piazza | Octubre, 13 2021

 

 

Las vacunas han salvado vidas y contribuido a la recuperación económica de muchos países, pero en medio de nuevas variantes del virus, persiste una gran incertidumbre. La pandemia dejará una huella duradera en la desigualdad, la pobreza y las finanzas públicas, según la última edición del informe Monitor Fiscal.

Como consecuencia de la pandemia, la deuda mundial dio un salto de 14% en 2020, tocando un máximo histórico de USD 226 billones. Esa cifra incluye tanto la deuda pública como la del sector privado no financiero. Es necesario vigilar de cerca esta última, ya que un exceso de deuda privada puede terminar empujando al alza la deuda pública.

En este momento, la deuda pública asciende a USD 88 billones, un valor próximo al 100% del PIB. Se prevé que en 2021 y 2022 la deuda pública disminuya alrededor de 1 punto porcentual del PIB cada año; posteriormente, debería estabilizarse en torno a 97% del PIB. A medida que la deuda aumenta, los países tendrán que calibrar las políticas fiscales según sus propias circunstancias, incluidos el ritmo de la inmunización y el vigor de la recuperación.

Un panorama prometedor, pero no para todos

Las circunstancias de los distintos países varían significativamente dentro de los grupos de ingreso y entre ellos, y lo mismo ocurre con las políticas fiscales.

En las economías avanzadas, la política fiscal continúa respaldando la actividad económica y el empleo. La política fiscal, por su parte, se está reorientando y dejando atrás las medidas de emergencia y las líneas de salvataje que requirió la pandemia. Ya está apuntando hacia la inversión pública, a fin de facilitar una transformación verde y digital. Algunas políticas también imprimirán más inclusividad a algunas economías. En Estados Unidos, por ejemplo, algunas propuestas presupuestarias apuntan a reducir la desigualdad y recortar la pobreza en casi un tercio.

Las políticas fiscales también guardan relevancia a nivel mundial. Los grandes programas anunciados por la Unión Europea (Instrumento Europeo de Recuperación) y Estados Unidos (Plan de Empleo Estadounidense y Plan para las Familias Estadounidenses), por ejemplo, podrían agregar acumulativamente USD 4,6 billones al PIB mundial entre 2021 y 2026 si reciben plena implementación.

 

Los mercados emergentes y los países en desarrollo de bajo ingreso tienen por delante un panorama más difícil, ya que gran parte de la población de muchos países aún no ha recibido vacunas. Además, según las proyecciones, la crisis tendrá secuelas duraderas y deprimirá el ingreso fiscal en relación con las tendencias previas a la pandemia, sobre todo en los países en desarrollo de bajo ingreso. Eso complicará la puesta en práctica del programa de desarrollo. De por sí más limitado que en las economías avanzadas, el respaldo fiscal se está desvaneciendo más debido al endurecimiento de las restricciones del financiamiento. Los gobiernos deberán continuar priorizando la salud y protegiendo a los más vulnerables. A pesar de las mejoras económicas en comparación con lo peor de la crisis, se estima que la pandemia habrá sumido 65–75 millones más de personas en la pobreza para fines de este año.

 

Los riesgos se derivan principalmente de las variantes del virus y de la escasa cobertura de la inmunización. Las elevadas deudas y las necesidades de financiamiento de los gobiernos también son fuentes de vulnerabilidad. Los costos del endeudamiento ya están aumentando, dado que los bancos centrales de algunas economías de mercados emergentes han comenzado a subir las tasas de interés para privar de oxígeno a la inflación. Por añadidura, se plantea el riesgo de un incremento repentino de las tasas de intereses en las economías avanzadas. Eso comprimiría las condiciones de financiamiento, con efectos particularmente perjudiciales en los países sumamente endeudados y financieramente frágiles. Del lado positivo, redoblar los esfuerzos por acelerar la vacunación a nivel mundial mejoraría las perspectivas de crecimiento y afianzaría las finanzas públicas.

Reforzar la resiliencia, afianzar la cooperación

En medio de lo incierto de las perspectivas y los considerables retos que enfrentan las finanzas públicas, los gobiernos deben actuar en varios flancos:

Calibrar las políticas en función de la pandemia y las novedades y perspectivas económicas. El respaldo debería retirarse poco a poco, y las medidas fiscales, apuntar a contener los riesgos para las finanzas públicas y preservar la estabilidad financiera y de precios.

Priorizar la transformación de la economía para que sea más inteligente, más verde y más resiliente e incluyente. Eso requiere más inversión en capital físico, educación y redes de protección social, así como más respaldo a la reorientación laboral y la reasignación de trabajadores a empleos nuevos y mejores.

Aumentar gradualmente el ingreso tributario cuando sea necesario y mejorar la eficiencia del gasto. Estos pasos son particularmente urgentes en los países en desarrollo de bajo ingreso, dadas las perspectivas de una caída persistente de los ingresos fiscales, que podría reducir el financiamiento disponible para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Afianzar la credibilidad de la política fiscal a fin de ampliar el margen para brindar más apoyo a corto plazo sin poner en peligro el crédito públicoEl gasto de emergencia debe ir acompañado de medidas destinadas a asegurar la transparencia y la rendición de cuentas. Gracias a los marcos fiscales a mediano plazo, los prestamistas pueden tener la tranquilidad de que los gobiernos son fiscalmente responsables, y los costos de financiamiento pueden bajar.

Aunque la comunidad internacional ha brindado un apoyo crítico hasta el momento para ayudar a aliviar las vulnerabilidades fiscales de los países de bajo ingreso, es necesario hacer más. La reciente asignación general de derechos especiales de giro del FMI contribuye a la liquidez internacional. Sus efectos benéficos podrían amplificarse si las economías de mayor ingreso pudieran canalizar parte de los recursos que recibieron de la asignación de DEG hacia países en desarrollo de bajo ingreso, contribuyendo así al desarrollo sostenible. Pero en vista del vencimiento a fines de 2021 de la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda —que ofrece una suspensión provisional de los pagos de la deuda del sector oficial a ciertos países de bajo ingreso—, asegurar el buen funcionamiento del Marco Común del G-20 para brindar alivio de la deuda será esencial a fin de ayudar a los países más pobres y más endeudados del mundo a lidiar con las secuelas persistentes de la crisis provocada por la COVID-19.

Fuente: https://blog-dialogoafondo.imf.org/?p=16407

La cooperación entre China y América Latina y el Caribe ofrece una oportunidad para reducir las asimetrías globales y apoyar una recuperación económica transformadora

La cooperación entre China y América Latina y el Caribe ofrece una oportunidad para reducir las asimetrías globales y apoyar una recuperación económica transformadora

Por CEPAL| Octubre, 13 2021

Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, participó en la clausura del II Foro Académico de Alto Nivel CELAC-China y el VI Foro de Think Tanks China-América Latina y el Caribe.

Panel de clausura Foro CELAC-China.

Fotografía grupal del evento.

La cooperación entre China y América Latina y el Caribe ofrece una oportunidad para reducir las asimetrías globales y apoyar una recuperación económica transformadora inclusiva que promueva el desarrollo sostenible en línea con la Agenda 2030, afirmó hoy Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en la clausura del II Foro Académico de Alto Nivel CELAC-China y el VI Foro de Think Tanks China-América Latina y el Caribe.

“La crisis del COVID-19 ha agudizado las asimetrías globales entre los países desarrollados y los en vías de desarrollo. Esto nos obliga a repensar el multilateralismo y, en este marco, la cooperación entre China y la CELAC, para dar respuestas colectivas a los efectos combinados de la pandemia, del cambio climático y a las crecientes desigualdades en términos de ingreso, riqueza, de economía digital y de acceso al financiamiento”, afirmó la alta funcionaria de las Naciones Unidas durante el cierre del encuentro que reunió por dos días a funcionarios de gobierno, especialistas universitarios y funcionarios internacionales.

La reunión fue coorganizada por la CEPAL con el Instituto de América Latina y el Buró de Cooperación Internacional de la Academia China de Ciencias Sociales (CASS, por sus siglas en inglés), el Instituto de Relaciones Exteriores del Pueblo Chino, el Instituto de Estudios Internacionales de China, la Fundación China de Estudios Internacionales y la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL) y contó con el apoyo de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México (SRE)  y el Ministerio de Relaciones Exteriores de China.

Durante su intervención, Alicia Bárcena subrayó que China y la CELAC se encuentran ante una nueva era de cooperación, pero también ante un contexto global muy complejo.

“América Latina y el Caribe debe buscar mantener, cultivar y profundizar relaciones constructivas, armónicas y respetuosas con todos los actores del sistema internacional, con la brújula puesta en sus propios intereses, en la tarea impostergable de construir su propia ruta al desarrollo”, destacó.

La alta funcionaria agregó que la región requiere con urgencia dar un salto de calidad en innovación, en diversificación productiva, que le permita dejar atrás la senda de baja inversión, de escaso progreso técnico, y superar la pobreza y la desigualdad.

“La gran tarea pendiente de América Latina y el Caribe es avanzar hacia una mayor integración con una visión más pragmática, para que los 32 países que componen la CELAC puedan actuar en conjunto en temas estratégicos tales como el acceso y producción de vacunas, la economía digital, la protección de la biodiversidad, la acción climática y coordinar sus esfuerzos en torno a las reglas de comercio, propiciar en conjunto una inversión extranjera directa de calidad desde China y lograr mejores condiciones de financiamiento internacional particularmente hacia los países de ingresos medios”, afirmó.

La Secretaria Ejecutiva de la CEPAL destacó que China cuenta con una visión de largo plazo y tiene claridad de sus horizontes y metas. Ha logrado avanzar en innovación tecnológica y superación de la pobreza con gran rapidez y eficacia.

“Por ello, creemos que es muy importante estudiar y entender a fondo la Iniciativa de la Franja y la Ruta y evaluar la participación de los países de la región en formatos que cada país decida -más allá de los 19 países que ya se han incorporado a ella- sea para avanzar en la conectividad digital, aérea o marítima o bien en aspectos sanitarios o culturales”, señaló.

Destacó la positiva respuesta de China a la región en el acceso y compra de vacunas contra el COVID-19, y subrayó la oportunidad de impulsar la producción conjunta de vacunas con China y otros países con base en las iniciativas de cooperación ya existentes en Brasil, Chile, Colombia y México.

En esa línea, afirmó que las contribuciones de China serán esenciales para la implementación del plan de autosuficiencia sanitaria en América Latina y el Caribe, aprobado por unanimidad en la VI Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) el pasado 18 de septiembre.

La Secretaria Ejecutiva de la CEPAL subrayó también que China y América Latina y el Caribe pueden colaborar para fomentar un desarrollo verde, limpio y bajo en carbono. Sectores como la transición de la electricidad hacia las energías renovables y los vehículos eléctricos y el transporte público son áreas nuevas e interesantes para la industrialización verde y la acción climática que demanda el Acuerdo de Paris, destacó.

Agregó que un área de gran potencial es la posibilidad de atraer a la región inversiones chinas en economía digital directa y para conectar además a los 66,2 millones de hogares que hoy tienen acceso muy limitado a internet.

“Es imperativo mejorar la infraestructura digital de la región. China y América Latina y el Caribe deben trabajar juntos para lograr el acceso universal para una sociedad digital inclusiva y para avanzar hacia la 5G y la inteligencia artificial”, aseveró.

Finalmente, la máxima representante de la CEPAL subrayó que el Foro China-CELAC es el lugar ideal para trabajar hacia una cooperación más profunda.

“Con 32 países miembros, la CELAC es un espacio común para alinear prioridades y coordinar un diálogo abierto con la región en su conjunto”, concluyó.

La sesión de clausura fue moderada por Lan Lijun, Presidente de la Fundación China de Estudios Internacionales y contó con la participación de Wang Chao, Presidente del Instituto de Relaciones Exteriores del Pueblo Chino y las intervenciones de Xu Bu, Presidente del Instituto de Estudios Internacionales de China, Chai Yu, Directora General e Investigadora del ILAS-CASS y José Ignacio Martínez Cortés, miembro de la Red de universidades e Instituciones de Educación Superior de América Latina y Caribe (UDUAL) y profesor del Centro de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional Autónoma de México.